Por Angélica Serrano-Román/ Especial El Nuevo Día

El acuerdo recién firmado entre el gobierno y el Negociado de Análisis Económico de los Estados Unidos (BEA, por sus siglas en inglés) para uniformar las metodologías económicas, pudiera no reflejar la realidad economía de la isla por el efecto del precio de transferencia de las compañías multinacionales.

Tras ese convenio, se comenzará a medir el Producto Interno Bruto (PIB) en los informes económicos, indicador que se usa en sobre 190 países, pese a que en la actualidad se usa el Producto Nacional Bruto (PNB) en Puerto Rico. 

“(Con el PIB) se le puede dar cierta seguridad en el mundo financiero a las personas que no saben, como los inversionistas, de los aspectos técnicos metodológicos. Se pueden impresionar de que el BEA esté supervisando los números”, mencionó el catedrático auxiliar de estadísticas y finanzas en la Universidad de Puerto Rico (UPR) en Cayey, José Caraballo Cueto.

Aunque el economista admitió que hace falta un cambio en cuanto a las metodologías, dijo que no está claro el enfoque del BEA. “Lo que conviene utilizar (en Puerto Rico) es el producto bruto”.

El también investigador explicó que en la isla no se utiliza el PIB porque hay un sector, sobre todo el de manufactura dominada por las multinacionales, que informa el precio de transferencia (transfer pricing, en inglés), provocando que se sobreestime el tamaño de la economía local por ese factor. 

Al ser abordada sobre el efecto del precio de transferencia, la Junta de Planificación dijo a El Nuevo Día que este se refiere a metodologías para estimar el valor de las transacciones que efectúan las corporaciones y que estas no son registradas como variables en el cálculo del PIB. 

“Cierto que no todo es por ‘transfer pricing’ pues las multinacionales sí producen mucho en Puerto Rico, pero el fenómeno no es parecido a ningún otro país”, añadió el economista, mencionando que la brecha entre el PIB y PNB viene de hace décadas.

La Junta de Planificación informó que, junto al Departamento de Hacienda, facilitarán el acceso a los datos que son producidos por varias agencias, conforme al acuerdo firmado entre el gobierno y el BEA este mes. Mientras que, BEA, por su parte, será quien calcule las cuentas económicas. Esa entidad también calcula el PIB de los Estados Unidos.

El investigador dijo que es positivo que se actualicen las metodologías. Sin embargo, aclaró que no se puede tener el enfoque de Estados Unidos debido a que la estructura económica de la isla es distinta. “Hay que tener conversaciones con la Junta de Planificación sobre las particularidades de Puerto Rico”.

“Y ese es el ejemplo más claro, venir a medir la economía con el PIB cuando sabemos que aquí está el efecto del ‘transfer pricing’ que a nivel de Estados Unidos no ocurre, esas compañías no tienen la intención de informar más ingresos en Estados Unidos como si lo tuvieran en Puerto Rico”, agregó Caraballo Cueto. 

El economista comentó que la Junta de Planificación tuvo “un momento de gloria” por motivo de las cuentas nacionales, durante el 1960 y el 1970, época en la que fue ejemplo para otros países. Sin embargo, indicó que en la actualidad están atrasadas y se utilizan metodologías anticuadas.

“La Junta de Planificación se ha quedado atrás. Usan una metodología atrasada y eso ha respondido a dos cosas: la resistencia interna a actualizarse en los métodos y cambiar la forma de hacer las cosas, y la otra que el gobierno ha descuidado, como ha descuidado las estadísticas, las cuentas nacionales”, comentó Caraballo Cueto. 

No es la primera vez que la Junta de Planificación ha recibido recomendaciones para actualizar sus metodologías e instrumentos de recopilación de datos sin éxito. El grupo de consultores de Phidelix Technologies había hecho tal recomendación en el informe del “Proyecto de Evaluación del Programa de Planificación Económica y Social”  de la Junta de Planificación, que cubre el periodo de julio a noviembre de 2009. 

Entre las determinaciones del reporte se incluyeron la revisión de metodologías utilizadas en encuestas, la mecanización de procesos, proveer herramientas científicas para que las estimaciones fueran precisas y la contratación inmediata de expertos en la metodología de encuestas para resolver “las graves limitaciones encontradas”. 

“Algunas (de las metodologías para las encuestas) datan de la década de los ‘80 y los analistas las siguen utilizando rutinariamente. En particular, esto ocurre en Ingreso Neto, en Insumo-Producto y en Balanza de Pagos”, reza el informe.

Caraballo Cueto añadió que todavía se utiliza, en el índice de precio, el año base de 1954. 

“Me parece uno de los puntos más graves. Se ajusta por la inflación y el año ancla de la inflación es 1954, hace 65 años”.

Foto: GFR Media

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